Cop21 a Parigi, l’Occidente prenda Cuba come esempio

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05 Dic 2015

di/por Fabio Marcelli www.ilfattoquotidiano.it Trad. Tio Gigi

 

Cop21 a Parigi, l’Occidente prenda Cuba come esempio

Cop21 en París, Occidente tome a Cuba como ejemplo

 

Secondo il WWF, fonte davvero poco sospettabile di “filocastrismo”,Cuba rappresentava, nel 2006,  l’unico Paese al mondo a soddisfare entrambi i criteri previsti per l’accertamento della sostenibilità di un dato sistema. I criteri in questione sono i seguenti. Da un lato lo sviluppo umano deve essere superiore allo 0,8, mentre dall’altro l’impronta biologica delle attività umane deve essere inferiore all’1,8. (CONTINUA/SIGUE…)

Secondo i dati contenuti nel Living Planet Report, redatto annualmente dalla prestigiosa organizzazione ambientalista, Cuba presentava nel 2006 al tempo stesso un indice dello sviluppo umano pari a 0,82 e un’impronta biologica pari a 1,5. Nel 2012 l’impronta biologica era salita all’1,9, mentre, secondo gli ultimi dati disponibili relativi allo sviluppo umano, che risalgono al 2013, l’indice dello sviluppo umano era pari a 0,815. Si tratta di variazioni poco significative e tale evoluzione conferma il valore esemplare dell’esperienza cubana, attestato, fra l’altro, dal Programma delle Nazioni Unite per lo Sviluppo (Pnud).

 

Ciò costituisce il risultato delle politiche di pianificazione sociale ed ambientale promosse ed attuate nel quadro del sistema socialista cubano, che richiedono un controllo penetrante delle attività economiche e consentono la soddisfazione dei diritti sociali. Un sistema davvero atipico nel presente contesto mondiale purtroppo ancora dominato dal turbocapitalismo neoliberista, sebbene quest’ultimo sia in crescente crisi e si riveli sempre meno capace di soddisfare i bisogni umani fondamentali.

La questione ambientale, in particolare, sta diventando sempre più inquietante e determinante. Tutti gli occhi sono rivolti a Parigi e alla Conferenza mondiale sul clima, ma, alla luce degli scarsi risultati raggiunti dalla comunità internazionale in precedenza, lo scetticismo è più che giustificato. Tanto più che il governo francese ha strumentalizzato le recenti stragi terroristiche per vietare lo svolgimento della marcia. Un segnale inquietante, che conferma come la limitazione dei diritti democratici, il degrado ambientale e sociale e la crescita delle guerre e del terrorismo costituiscano tendenze che marciano di pari passo verso l’estinzione dell’umanità o quantomeno la fine della civiltà.

La situazione ambientale mondiale si presenta d’altronde sempre più compromessa. Dalle morti premature per inquinamento in Italia ai disastri ambientali in Brasile, dove mi trovo attualmente, ovunque è sotto accusa un sistema politico che lascia carta bianca alle imprese, senza neanche introdurre blandi controlli. In Italia il governo Renzi sta smantellando molte normative ambientali, forse nell’ingenua illusione di poter in tal modo agevolare la ripresa economica che non arriva, ma, più probabilmente, nella salda certezza che conviene sempre e comunque appoggiare i poteri forti.

I dati che provengono da Cuba dimostrano invece come sia possibile combinare sviluppo umano e salvaguardia ambientale. Un piccolo Paese, soggetto da oltre cinquant’anni a un blocco economico e povero di materie prime, può dare una lezione di sostenibilità a tutti, dai paesi industrializzati, che hanno in buona parte distrutto la natura propria e di molti altri Paesi, allaCina, che continua a registrare livelli elevati di inquinamento nonostante i passi avanti compiuti di recente, ai paesi latinoamericani, che continuano a praticare forme eccessive di estrattivismo con costi ambientali e sociali elevati.

Oggi sono in molti a temere che il recente disgelo fra Cuba e Stati Uniti possa preludere a un arrivo in massa di capitalisti più o meno selvaggi sull’isola. Il pericolo oggettivamente esiste. Ma bisogna essere fiduciosi nella capacità del popolo e del governo cubano di tenere sotto controllo anche questo processo di apertura, ricavando i dovuti benefici dallo scambio economico senza buttare a mare le conquiste realizzate in oltre cinquant’anni di socialismo.

Tutti gli Stati, a prescindere dalla loro collocazione geopolitica e dal loro livello di sviluppo, dovrebbero invece riflettere sull’elementare verità affermata da questa esperienza, e cioè che è possibile coniugare livelli soddisfacenti di benessere sociale e la tutela della natura solo esercitando un controllo ferreo sulle attività economiche, restituendo in tal modo ai popoli, mediante le loro rappresentanze politiche, il diritto a guidare lo sviluppo dell’economia e della società verso mete effettivamente condivise, che prescindono ovviamente dalle bulimiche ansie di profitto degli attuali playmaker dell´economia e della politica mondiale. Quali forze politiche italiane sono oggi in grado di fornire una risposta convincente su questo piano?

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Según el WWF, fuente muy poco sospechosa de ser “pro-castrismo” , Cuba representó, en 2006, el único País en el mundo que reunia los dos criterios para determinar la sostenibilitàd de un sistema dado. Estos criterios son los siguientes. Por un lado el desarrollo humano debe ser más de 0,8, mientras que la otra, la huella biológica de las actividades humanas ,debe ser inferior a 1,8.

Según los datos contenidos en el Living Planet Report , elaborado anualmente por la prestigiosa organización ecologista, Cuba habia en 2006, al mismo tiempo un índice de desarrollo humano de 0,82 y una huella biológica de 1,5. En 2012, la huella ecológica se había levantado al’1,9, mientras que, según los últimos datos disponibles sobre el desarrollo humano, que se remontan a 2013, el índice de desarrollo humano era igual a 0,815. No son cambios muy significativos y esta evolución confirma el valor ejemplar de la experiencia cubana, como lo demuestra, entre otras cosas, por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud).

Este es el resultado de las políticas de planificación social y ambiental promovidas y ejecutadas en el marco del sistema socialista cubano, que requieren un control penetrante de las actividades económicas y permiten la satisfacción de los derechos sociales. Un sistema muy inusual en este contexto global, por desgracia, todavía dominado por el turbo-capitalismo neoliberal, aunque este último se encuentra en creciente crisis y se demuestra cada vez más incapace de satisfacer las necesidades humanas básicas.

La cuestion ambiental, en particular, se está convirtiendo cada vez más preocupante y decisiva . Todas las miradas se han vuelto a París y a la Conferencia Mundial sobre el clima, pero, a la luz de los pobres resultados obtenidos por la comunidad internacional hasta ahora, el escepticismo es más que justificado. Sobre todo porque el gobierno francés ha aprovechado de las recientes masacres terroristas para prohibir la celebración de una marcha de protesta . Una señal preocupante, que confirma que la limitación de los derechos democráticos, la degradación ambiental y social y el crecimiento de las guerras y del terrorismo constituyen tendencias que van de la mano hacia la extinción de la humanidad, o al menos el fin de la civilización.

La situación del medio ambiente en el mundo por otro lado es cada vez más comprometida. Desde las muertes prematuras debidas a la contaminación en Italia hasta los desastres ambientales en Brasil, donde estoy ahora, en todas partes se encuentra bajo en acusación un sistema político que deja hacer lo que quieren a las empresas , sin siquiera introducir controles moderados . En Italia, el gobierno Renzi está desmantelando muchas regulaciones ambientales, tal vez con la ilusión ingenua que en este modo facilita la recuperación económica que no llega, pero, más probablemente, con la firme certeza de que siempre debe apoyar a los poderes fuertes.

Los datos que provienen de Cuba, sin embargo, muestran cómo es posible combinar desarrollo humano y protección del medio ambiente. Un País pequeño, sujeto por más de cincuenta años a un bloqueo económico y pobre de materias primas, puede dar una lección de sostenibilidad a todos, desde los países industrializados, que han destruido gran parte de la propia naturaleza y de muchos otros Países, hasta la Cina, que continúa experimentando altos niveles de contaminación, a pesar de los progresos realizados recientemente, a los países de América Latina, que siguen practicando formas excesivas de extractivismo con altos costos sociales y ambientales.

Hoy en día son muchos los que temen que el reciente deshielo entre Cuba y los Estados Unidos sea el preludio de una afluencia masiva de capitalistas más o menos salvajes en la isla. El peligro existe objetivamente. Pero hay que tener confianza en la capacidad del pueblo y del gobierno cubano de controlar este proceso de apertura, con la obtención de las ganancias económicas del comercio sin tirar por la borda los logros alcanzados durante los cincuenta años de socialismo.

Todos los Estados, independientemente de su ubicación geopolítica y su nivel de desarrollo, en vez deberían pensar en la elemental verdad establecida por esta experiencia, y que se puede combinar niveles satisfactorios de bienestar social y la protección de la naturaleza sólo ejercendo un control de hierro sobre las actividades económicas, volviendo así a los pueblos, a través de sus representantes políticos, el derecho a liderar el desarrollo de la economía y de la sociedad hacia los objetivos compartidos de manera efectiva, sin tomar en cuenta las bulimicas ansiedades de ganancias de los directores actuales de la economía y de la política mundial. ¿Qué fuerzas políticas italianas son hoy capaces de ofrecer una respuesta convincente en este sentido ?

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Redazione
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