Havana Motor Club


24 Apr 2016

di/por ANDREA BARSANTI (NEXTA) – www.lastampa.it – trad. Tio Gigi

icona_Italia – Un viaggio a 200 all’ora nel mondo delle corse clandestine cubane, fatto di piloti e auto senza età tenuti insieme dalla passione per la velocità, in patria considerata non soltanto pericolosa, ma soprattutto fuorilegge: questo, in estrema sintesi, il progetto di Havan Motor Club. Bent-Jorgen Perlmutt, produttore e regista, ha firmato un documentario in gara al Tribeca Film Festival nel 2015 e ora disponibile su iTunes (versione americana) per tutti coloro che desiderano saperne di più non soltanto sulle auto, ma su una vera filosofia di vita e sui cambiamenti che un intero Paese sta affrontando in un periodo in cui il presidente degli Stati Uniti, Barack Obama, si sta impegnando per regolare i rapporti con Cuba. 

Protagonisti del film sono Rey, Carlos, Jote, Piti ed Eduardo, amanti dei motori che si preparano a un evento storico per la loro vita e per la loro patria: l’organizzazione di una prima corsa regolamentare dalla rivoluzione del 1959, quando Fidel Castro mise al bando le corse definendole “pericolose ed elitarie”. E in uno scenario in cui Raoul, il fratello di Castro, ha firmato una serie di riforme che potrebbero finalmente rendere legali le corse automobilistiche, i piloti ribelli, figli della Rivoluzione, mostrano al mondo come si preparano all’evento, dedicandosi ad auto che sono esse stesse uno spaccato storico, dalla Chevrolet modificata del 1956 alla Ford Victoria dello stesso anno: testimonianze indirette di come il tempo a Cuba si sia cristallizzato, fermandosi a quando il mercato dell’auto americano era incentrato su motori potenti e design appariscenti.

Sullo sfondo dei cambiamenti politici e culturali del paese, nelle polverose e affascinanti strade della capitale cubana, si sviluppano così le vicende di Piti, che dopo avere sconfitto il cancro torna al volante di “Bucefalo”, la Ford del 1956 battezzata in onore del cavallo di Alessandro Magno; del veterano Tito e del figlio Rey, la cui auto, una Chevy del 1955 completamente restaurata e chiamata “Lightning McQueen” è una delle più famose a Cuba, con cui spera un giorno di vincere il titolo di campione ufficiale; e di Carlos, il più acerrimo rivale di Rey, che grazie al datore di lavoro originario di Miami, e ai pezzi di ricambio passati sottobanco, è riuscito ad assemblare “The Exterminator”, una Chevrolet del 1956, e una Porsche su cui è stato montato l’enorme motore di una Chevy V8. E poi c’è Jote, che nelle corse vede una via di fuga dalla quotidianità e che sogna di lasciare Cuba alla volta di Miami seduto su “Black Widow”, una Ford del 1951 il cui gigantesco motore è stato recuperato dal fondo dell’oceano dove è affondata la nave che lo trasportava.

Per tutti loro il sogno è uno solo: mettersi al volante, scaldare il motore e sentirsi invadere dall’adrenalina mentre puntano il traguardo che un giorno, sperano, diventerà ufficiale. Perché “mi hanno insegnato a combattere per la rivoluzione, e adesso combatto per il diritto di correre con la mia auto”.

Havana Motor Club – Official Trailer from Bent Jorgen Perlmutt on Vimeo.

icona_Cuba – Havana Motor Club

Un viaje a 200 km/h en el mundo de las carreras callejeras cubanas , hecho por conductores y carros sin edad que se mantienen unidos por la pasión por la velocidad, en patria considerada no sólo peligrosa, pero sobre todo fuera de la ley: esto, en pocas palabras, el proyecto de Havan Motor Club. Bent-Jorgen Perlmutt, productor y director, firmó un documental en competición en el Festival del Cine de Tribeca en 2015 y ahora disponible en iTunes (versión estadounidense) para todos aquellos que deseen obtener más información, no sólo sobre los carros, pero sobre una verdadera filosofía de vida y sobre los cambios que todo un país está enfrentando en un período donde el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, está haciendo esfuerzos para regular las relaciones con Cuba.

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Protagonistas de la película son Rey, Carlos, Jote, Piti y Eduardo, amantes de los carros que se están preparando para un evento histórico para sus vidas y para su país: la organización de una primera carrera permitida desde la revolución de 1959, cuando Fidel Castro prohibió las carreras que definió “peligrosas y elitistas”. Y en un escenario en el que Raul , el hermano de Castro, firmó una serie de reformas que eventualmente podrían permitir carreras, los pilotos rebeldes , hijos de la Revolución, mostran al mundo cómo preparan el evento, dedicandose a carros que sí mismos son una sección transversal histórica, desde el Chevrolet modificada del 1956 hasta la Ford Victoria de ese año: evidencias indirectas de cómo el tiempo en Cuba se ha cristalizado, deteniéndose cuando el mercado de automóviles de Estados Unidos se centraba en motores de gran potencia y de diseño llamativo.

En el contexto de los cambios políticos y culturales en el país, en las calles polvorientas y fascinantes de la capital cubana, se desarrolla la historia de Piti, que después de derrotar el cáncer está de vuelta manejando “Bucéfalo“, el Ford de 1956 asì bautizada en honor del caballo de Alejandro Magno; del veterano Tito y de su hijo Rey, cuyo carro, una totalmente restaurada Chevy de 1955 se llama “Lightning McQueen” y es uno de los más famosos de Cuba con lo que espera un día ganar el título de campéon oficial; y Carlos, el rival más amargo de Rey, que gracias al empleador original de Miami, y a las piezas de recambio pasados por “ la izquierda ”, logrò armar “The Exterminator” , un Chevrolet de 1956, y un Porsche donde se monto el motor enorme de un Chevy V8. Y luego está Jote, que ve en las carreras un escape de la vida cotidiana y el sueño de salir de Cuba a Miami sentado en “Black Widow” , un Ford de 1951 cuyo el gigante motor fue recuperado del fondo del océano donde se hundió el barco que lo transportaba.

Para todos ellos, el sueño es uno: ponerse a manejar , calientar el motor y sentirse invadido por la adrenalina mientras que apuntan el objetivo que un día, esperan, se convertirá en oficial. Debido a que “me enseñaron a luchar por la revolución, y ahora lucharo por el derecho a correr con mi carro “.

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Tio Gigi
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